¡Ahora o nunca!

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

Da la sensación que se avecina el fin del calvario para el hincha americano después de cinco años de tortura y humillación; bien dicen que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

Diríamos que fue un inesperado cambio de vida, de la opulencia a la pobreza absoluta y más allá del esfuerzo de mucha gente que ha pasado durante todo este tiempo luchando contra viento y marea, se demostró que el gran patrimonio de cualquier equipo de fútbol en el mundo, es la hinchada.

En mi caso que por fecha de nacimiento he vivido la historia de “Las tres Américas” como lo consigne algún día en una de estas columnas, considero que su fanaticada se multiplicó, no sabría decir cuántas veces en este ciclo.

Increíble, el Dr. Ochoa con semejantes equipos no desaprovechaba para lanzar sus puyas cuando hablaba de los mismos cinco mil hinchas después de cada partido. Gran diferencia con lo de hoy al registrar 25.000 abonados para esta final.

Bien dice Doña Merceditas (mi madre) que “la buena vida cansa y la mala amansa”. De ahí que el compromiso del plantel es único, ya todos cumplieron con lo suyo, ahora el turno es para sus jugadores en el terreno de juego.

Ojalá todo se dé en esta final, sus hinchas se lo merecen, el fútbol y la ciudad lo necesitan.

Atrás deben quedar los malos recuerdos de los oportunistas que llegaron sin un “duro” a raspar la olla en la institución y que se fueron millonarios, los técnicos “cometeros” que mordieron en inoficiosas contrataciones y a quienes los jugadores debían tributarles para ser sostenidos en el plantel y algunos jugadores que cada que veían al Presidente, le preguntaban ¿Cuánto hay para hoy?

Suerte América.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.

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