Al son de la ciudad

Columna - De Taquito con Marino

Por: Marino Millán - @marinomillan

En alguna ocasión expresó Francisco Maturana, que los futbolistas jugaban como vivían y este país que es tan dado a ridiculizar a quien piensa, hizo mofa de la introspección.

Viendo los vaivenes de América y Deportivo Cali cada uno en su categoría, no queda otra que invocar al gran “pacho”.

Nuestros equipos son como nuestra amada e incierta ciudad que gobierne quien quiera, vemos día a día como los que venían detrás hoy nos van superando.

Lo apreciado ante Tolima y Atlético FC nos ilusionó a todos y pensamos que era el despegue definitivo de Cali y América en lo que corresponde al estilo de juego y en especial a la jerarquía que debe primar ante rivales de menos historia y menos presupuesto; ya sé que los defensores de oficio sacaran a relucir las frases de cajón más que conocidas y añejas como el champuz.

Que: “todos los equipos trabajan, las diferencias se han acortado, un gran punto de visita, el mal estado de la cancha, la temperatura, el fenómeno del niño y tal y que tal”.

Cali enfrentó al penúltimo de la Liga, equipo que prescindió de más de la mitad del plantel de brillante campaña en el semestre pasado y gracias a un autogol no se perdió, anotando que a los “tulueños” se les anuló un gol legítimo.

América que me dicen tuvo todo para ganar en Soacha ante Tigres, gracias a un autogol sobre el cierre del juego se trajo un empate. Resumo, no hay certeza, cada juego se ha convertido en un parto, independiente del nivel de los rivales, acompañando los desaciertos con la frase: “Tengo fe en el grupo y tenemos que seguir trabajando”.

¿Esperar? Si, es lo único que debemos hacer porque no tenemos la solución en nuestras manos, tanto con la ciudad como con nuestros clubes.

POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.

Encuentre todos los lunes la columna De Taquito con Marino en la revista Fanáticos Q' del periódico Q'hubo Cali