América perdió el semestre

Columna - De Taquito con Marino
Por: Marino Millán - @marinomillan

En efecto, ese es el diagnóstico y no vale la pena redundar en críticas en las que todos coincidimos. Los chinos denominan las crisis como oportunidades y la primera opción es que quienes dirigen el equipo, hagan su “mea culpa” o “acto de contrición”.

columna america1Foto: americadecali.co

Por si esa lista de yerros cometidos está incompleta, con gusto desde mi óptica les aporto unos cuantos:

a). Increíblemente hasta hoy, el traer como directores técnicos a ex jugadores que fueron figuras, ídolos o referentes para la hinchada, no ha tenido ningún éxito.
Jorge Hernán Bermúdez, FRACASÓ.
Roberto Cabañas, FRACASÓ.
Gerardo Gonzáles Aquino, FRACASÓ.
Jorge “polilla” Da Silva, FRACASÓ.
Ricardo Gareca, es la excepción que confirma la regla y se fue por diferencias con Juan Miguel Rodríguez, quien por esos días reinaba en América. Además el único que hoy con éxito, dirige un seleccionado (Perú). La experiencia deja en claro, que por ahí no es.

b). Contratar jugadores que fueron campeones hace 10 o 15 años y que ya están de regreso, menos constituyen una solución. El nombre y el pasado, no son suficientes.

c). Reclutar jugadores que pasaron por equipos grandes sin suceso alguno, tampoco ameritan su contratación.

d). Traer jugadores extranjeros de países que exportan lo mejor para Europa, caso Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay o Chile, es un error, pues quienes quedan en el fútbol local, están al nivel o por debajo inclusive, de los colombianos del medio.

e). Creerse un equipo grande por una historia, es una tremenda equivocación. América debe construir un futuro desde el presente, más no desde el pasado.

f). Las divisiones menores o fuerzas básicas, son la alternativa y única posibilidad de desarrollo de un proyecto deportivo y económico. El fútbol colombiano pasó de comprador a vendedor.

Y bueno, de seguro que habrá mucho más por desarrollar, el fútbol de hoy es muy distinto al de hace 20 años, a no ser que detrás de un equipo, esté una multinacional o gremio económico, como sucede en Atlético Nacional o Atlético Junior.

Históricamente América siempre tuvo un dueño, su constitución así lo determina y quien tenga el mayor porcentaje de acciones no solo es quien manda, sino quien está obligado a responder económicamente por el equipo y si alguien quiere asumir ese rol, deberá comprarle a esa persona.

Hoy con cerca de un 70% de las acciones, títulos o como se le llamen, aparece Tulio Gómez, entiendo que alguien interesado en adquirir el equipo, deberá comprarle por cerca de 15 mil millones de pesos, asumir 17 mil millones de déficit y sobre llevar unos costos de operación de 3 mil millones mensuales, amén de los compromisos adquiridos por un enorme pasivo que desconozco en su monto.

Bien difícil que alguien tome las riendas de ese potro, que contablemente puede considerarse como inviable.

Pretender que Tulio Gómez, “se vaya” como piden algunos desesperados hinchas y hasta con razón, por los pobres resultados deportivos, es imposible, puesto que es normal y hasta justo que pretenda recuperar su inversión.

Renunciar a la presidencia, sería una alternativa ¿y quién asumiría semejante carga económica?
El hincha después de leer este artículo, se preguntará:
¿Entonces, hay que aguantarse a Tulio?
En mi concepto, sí.
Si se quiere, lamentablemente hay realidades, como que el Presidente que tiene América hoy, ese es.
El Comité Ejecutivo que tiene hoy, ese es.
Y el equipo que se tiene hoy, ese es.

La solución desde mi perspectiva pasa, por ayudar al señor Gómez y que él se deje ayudar, (fundamental) para que no abusen más del inexperto dirigente, o de lo contrario y no quiero ser de ninguna manera alarmista, en el 2019, América estará en liquidación y perderán todos, incluido él.

Nunca olviden que desde 1980, se hizo equipo, más no institución.
POR LO MENOS ASÍ LO VEO YO.